En efecto, la consciencia es la clave de una vida examinada para bien o para mal, cédula de novatos para saberlo todo acerca de hambre, sed, sexualidad, lágrimas, risas, golpes, reveses, sentimientos, palabras, historias, credos, música, poesía, felicidad, éxtasis, y para conocer ese flujo de imágenes que denominamos pensamiento.
En su estrato más básico y sencillo, la consciencia nos permite sentir el irresistible apremio de seguir vivos y desarrollar una inquietud por nuestra identidad. En su etapa más compleja y elaborada, permite profesar desvelo por el prójimo y refinar el arte de vivir.
En su estrato más básico y sencillo, la consciencia nos permite sentir el irresistible apremio de seguir vivos y desarrollar una inquietud por nuestra identidad. En su etapa más compleja y elaborada, permite profesar desvelo por el prójimo y refinar el arte de vivir.
En efecto, la consciencia es la clave de una vida examinada para bien o para mal, cédula de novatos para saberlo todo acerca de hambre, sed, sexualidad, lágrimas, risas, golpes, reveses, sentimientos, palabras, historias, credos, música, poesía, felicidad, éxtasis, y para conocer ese flujo de imágenes que denominamos pensamiento.
En su estrato más básico y sencillo, la consciencia nos permite sentir el irresistible apremio de seguir vivos y desarrollar una inquietud por nuestra identidad. En su etapa más compleja y elaborada, permite profesar desvelo por el prójimo y refinar el arte de vivir.
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