• México los recuerda como héroes 🍀


    Aquí el contexto:


    Hay algo especialmente cruel en una guerra, cuando el enemigo decide que además de derrotarte, quiere convertir tu muerte en un castigo ejemplar.


    Y eso fue exactamente lo que ocurrió con los miembros del Batallón de San Patricio, aquellos soldados extranjeros que abandonaron las filas del ejército estadounidense y terminaron peleando del lado mexicano durante la invasión de 1846-1848.


    Muchos de ellos eran inmigrantes irlandeses que habían llegado a Estados Unidos y se habían incorporado a su ejército. Pero durante la guerra tomaron una decisión que para las autoridades estadounidenses fue imperdonable.


    Desertaron y se unieron a México. Así nació el famoso Batallón de San Patricio, que tomó su nombre del santo patrono de Irlanda y que terminaría convirtiéndose en una de las unidades extranjeras más recordadas de nuestra historia.


    El 20 de agosto de 1847 combatieron en la defensa del convento de Churubusco, donde las fuerzas mexicanas resistieron desesperadamente el avance estadounidense. Después de la derrota, decenas de san patricios fueron capturados.


    85 irlandeses cayeron prisioneros, 72 fueron acusados de deserción y 50 fueron condenados a morir en la horca.


    Y aquí comienza una de las partes más brutales de la historia. Para el ejército estadounidense no eran héroes ni aliados de México, sino desertores que debían recibir un castigo ejemplar. Los condenados no fueron fusilados, que habría sido una muerte reservada para soldados, sino ahorcados como criminales.


    A los demás se les impusieron castigos igualmente humillantes, como cincuenta azotes y una marca con hierro candente con la letra "D" de desertor.


    Entre el 10 y el 13 de septiembre comenzaron las ejecuciones en San Ángel y posteriormente continuaron en Mixcoac.


    Pero lo verdaderamente escalofriante fue lo que ocurrió con el último grupo. Los estadounidenses eligieron el 13 de septiembre, precisamente el día del ataque al Castillo de Chapultepec. Los condenados fueron colocados frente a las horcas y obligados a observar el combate desde su posición.


    Cuando la bandera estadounidense fue izada sobre el Castillo, llegó la orden de ejecutarlos. Es decir, mientras en Chapultepec se libraba una de las batallas decisivas por la Ciudad de México, aquellos prisioneros esperaban con la soga al cuello el momento exacto en que su propio ejército conquistara la posición.


    Y aquí está la ironía histórica que hace tan poderosa esta historia. Para Estados Unidos fueron desertores. Para México se convirtieron en hombres que habían elegido defender un país que ni siquiera era el suyo.


    Muchos murieron ahorcados, otros fueron azotados y marcados, pero su nombre terminó ocupando un lugar de honor en la memoria mexicana.


    Hoy, el Batallón de San Patricio está inscrito en el Muro de Honor de la Cámara de Diputados y cada 12 de septiembre México recuerda oficialmente su participación durante aquella guerra.


    Porque a veces la historia tiene esas vueltas absurdas que ningún guionista se atrevería a inventar. Vinieron de Irlanda, se enlistaron en el ejército estadounidense, desertaron para pelear por México y terminaron muriendo como traidores para unos y como héroes para otros.


    Y mientras México perdía la guerra, aquellos extranjeros perdieron algo todavía más caro que una batalla. Perdieron la vida defendiendo un país que habían elegido como suyo.


    #SanPatricios #batallondesanpatricio #castillodechapultepec #BatallaDeChapultepec #historiademexico #DatosHistoricos #UnDiaComoHoy
    México los recuerda como héroes 🍀 Aquí el contexto: Hay algo especialmente cruel en una guerra, cuando el enemigo decide que además de derrotarte, quiere convertir tu muerte en un castigo ejemplar. Y eso fue exactamente lo que ocurrió con los miembros del Batallón de San Patricio, aquellos soldados extranjeros que abandonaron las filas del ejército estadounidense y terminaron peleando del lado mexicano durante la invasión de 1846-1848. Muchos de ellos eran inmigrantes irlandeses que habían llegado a Estados Unidos y se habían incorporado a su ejército. Pero durante la guerra tomaron una decisión que para las autoridades estadounidenses fue imperdonable. Desertaron y se unieron a México. Así nació el famoso Batallón de San Patricio, que tomó su nombre del santo patrono de Irlanda y que terminaría convirtiéndose en una de las unidades extranjeras más recordadas de nuestra historia. El 20 de agosto de 1847 combatieron en la defensa del convento de Churubusco, donde las fuerzas mexicanas resistieron desesperadamente el avance estadounidense. Después de la derrota, decenas de san patricios fueron capturados. 85 irlandeses cayeron prisioneros, 72 fueron acusados de deserción y 50 fueron condenados a morir en la horca. Y aquí comienza una de las partes más brutales de la historia. Para el ejército estadounidense no eran héroes ni aliados de México, sino desertores que debían recibir un castigo ejemplar. Los condenados no fueron fusilados, que habría sido una muerte reservada para soldados, sino ahorcados como criminales. A los demás se les impusieron castigos igualmente humillantes, como cincuenta azotes y una marca con hierro candente con la letra "D" de desertor. Entre el 10 y el 13 de septiembre comenzaron las ejecuciones en San Ángel y posteriormente continuaron en Mixcoac. Pero lo verdaderamente escalofriante fue lo que ocurrió con el último grupo. Los estadounidenses eligieron el 13 de septiembre, precisamente el día del ataque al Castillo de Chapultepec. Los condenados fueron colocados frente a las horcas y obligados a observar el combate desde su posición. Cuando la bandera estadounidense fue izada sobre el Castillo, llegó la orden de ejecutarlos. Es decir, mientras en Chapultepec se libraba una de las batallas decisivas por la Ciudad de México, aquellos prisioneros esperaban con la soga al cuello el momento exacto en que su propio ejército conquistara la posición. Y aquí está la ironía histórica que hace tan poderosa esta historia. Para Estados Unidos fueron desertores. Para México se convirtieron en hombres que habían elegido defender un país que ni siquiera era el suyo. Muchos murieron ahorcados, otros fueron azotados y marcados, pero su nombre terminó ocupando un lugar de honor en la memoria mexicana. Hoy, el Batallón de San Patricio está inscrito en el Muro de Honor de la Cámara de Diputados y cada 12 de septiembre México recuerda oficialmente su participación durante aquella guerra. Porque a veces la historia tiene esas vueltas absurdas que ningún guionista se atrevería a inventar. Vinieron de Irlanda, se enlistaron en el ejército estadounidense, desertaron para pelear por México y terminaron muriendo como traidores para unos y como héroes para otros. Y mientras México perdía la guerra, aquellos extranjeros perdieron algo todavía más caro que una batalla. Perdieron la vida defendiendo un país que habían elegido como suyo. #SanPatricios #batallondesanpatricio #castillodechapultepec #BatallaDeChapultepec #historiademexico #DatosHistoricos #UnDiaComoHoy
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